Nadie está sufriendo tanto durante esta pandemia como los ancianos. Para estar a salvo del coronavirus, en el último tramo de su viaje por la vida, muchos están encerrados. Con sus facultades físicas y cognitivas en declive necesitan ayuda para limpiar la casa, cocinar, bañarse, ir al mercado o a las citas médicas.

Hay otras necesidades que a la edad de ellos son tan indispensables como sus medicinas y un vaso de agua: compañía y cariño. Aquí es cuando un asistente a domicilio es como un ángel caído del cielo que, además de las tareas de la casa, les aliviana esa pesada loza llamada soledad. Uno de esos servicios se llama Visiting Angels.

Joan Ekobena, directora de Visiting Angels, trabaja con un ejército de 400 cuidadoras para asistir 365 días de año a más de 300 clientes mayores de 80 años, personas con discapacidades y con enfermedades. Los ayudan a bañarse, vestirse o ir al baño; les lavan la ropa, cocinan, cambian las sábanas, sacan la basura y les recuerdan tomar sus medicinas.

“Ofrecemos un servicio que nada tiene que ver con atención médica. Nuestras cuidadoras no les administran los medicamentos, solo les recuerdan que deben tomarlos, si no lo han hecho le dejan saber a la enfermera, al igual que reportan cambios en la presión alta, la condición de su piel o de su salud mental. Lo nuestro es hacer que los clientes se sientan cómodos y seguros en casa”, dijo Ekobena.

Visiting Angels es un servicio privado que abrió sus puertas en Maryland en 1998. Nació pensando en darles a los ancianos la opción de vivir en casa, sea porque no querían dejar sus hogares o porque aún no estaban listos para trasladarse a un geriátrico. Más de dos décadas después ofrece sus servicios en Silver Spring, Gaithersburg, Edgewater; y, desde este año también está en Washington DC.

“Algunos clientes no quieren dejar la comodidad de sus hogares y nosotros los cuidamos hasta cuando sus problemas de salud requieren atención médica permanente o se recomiende enviarlos a una residencia de ancianos”, dice Ekobena.

El tipo de cliente de Visiting Angels son personas que tienen impedimentos físicos porque han sufrido accidentes, están en silla de ruedas o tienen convulsiones. Otros tienen Alzheimer y demencia, dos condiciones muy frecuentes entre los ancianos.

En Estados Unidos existen unos 39.8 millones de cuidadoras, según Family Caregiver Alliance. La más alta prevalencia de cuidadoras, por etnia, está entre las latinas (21%). Una de ellas es la ecuatoriana Maritza Culqui-Cobos, quien trabaja con Visiting Angeles repartiendo bondad y paciencia.

“Este es un trabajo en que es indispensable amar lo que se hace. El viejito que estoy cuidando tiene Parkinson y se le endurecen los huesos. Trato de hacerle sentir bien y trasmitirle energía positiva”, asegura Culqui-Cobos.

“Mi inglés es todavía limitado, pero me esfuerzo y lo quiero mucho. Su mujer es muy buena, me dice que soy la única con la que mi viejito se ríe y eso me llena de satisfacción”.

Adaptándose a la pandemia

Con la llegada del coronavirus, Culqui-Cobos optó por trabajar solo a medio tiempo por temor a contagiarse y llevar la enfermedad a su casa y a su cliente.

“Les tengo mucho cariño, algún día voy a tener la edad de ellos y me gustaría que me traten con el mismo respeto”, dice.

“No se trata solo de tener todas las certificaciones y licencias, sin un gran corazón no se puede ser un visiting angel”, asegura Ekobena. El escrutinio sobre la personalidad, carácter y el permanente entrenamiento garantizan la calidad del servicio.

La pandemia ha hecho de este servicio esencial, que requiere proximidad entre el cuidador y el paciente, una misión extremadamente cuidadosa. “Es un nuevo día para los servicios de cuidados”, asegura Ekobena.

Antes no usaban guantes, mandiles o máscaras, pero lo de ahora es en dimensiones nunca antes vistas.

En Visiting Angels se realiza un constante monitoreo de la salud de las cuidadoras, se les provee el material de protección, se les encomienda minimizar los contactos y tomarse la temperatura una hora antes de salir a trabajar.

“Los riesgos del coronavirus los corren tanto el cliente como nosotros, en lo personal cuido mi entorno al límite porque tengo tres hijas pequeñas. Todo compro online y mis salidas casi se restringen al trabajo. La ropa me la quito a la entrada de la casa y la pongo en la lavandería. Soy más meticulosa que nunca”, cuenta Ivette Martínez Vásquez.

¿Su satisfacción?, “sentirme útil y aportar estabilidad a las familias de mis clientes, el saber que me confían el cuidado de su ser querido me hace sentir que está en las mejores manos”. Martínez Vásquez tiene experiencia de un año como cuidadora, pero 15 años trabajando como enfermera en El Salvador.

En tiempos de coronavirus hay un costo emocional para los pacientes y las cuidadoras.

Antes, cada mañana se fundían en un abrazo, iban juntos a un restaurante, a un parque, al mercado. Esa era una forma de distracción y de hacer ejercicio, al igual que sentarse a escuchar música juntos, leerles las noticias, jugar cartas o al bingo.

PARA SU INFORMACIÓN

Horarios. Visiting Angels oferce atención mínima de cuatro horas hasta 24 horas, todos los días del año. Para el cuidado de 24 horas se hace en horarios rotativos de dos o tres cuidadoras. Hay el servicio de 24 horas viviendo en casa del cliente, en ese caso una cuidadora trabaja cuatro días y otra tres.

Aplicaciones. Visiting Angeles es un servicio de cuidados privado. Aquellos que no pueden pagar de su bolsillo pueden aplicar a los programas de los condados y de Medicaid de Maryland y Visiting Angels llegará a darles asistencia con sus cuidadoras.

Emergencia. Respite es un programa de emergencia temporal de asistencia de cuidados para adultos y niños. Si aplican a Respite, Visiting Angels les dará el servicio, por ejemplo, cuando un familiar que tiene bajo su cuidado a un ser querido está enfermo.

Información. Para más información sobre los servicios, los costos y orientación de cómo aplicar a un programa de asistencia estatal o municipal que ofrece Visiting Angels llame al (301) 355-6578 o envíe un e-mail a: intake@visitingangelsmd.com.

Cuidadoras. Visiting Angels cada vez está recibiendo más pedidos de cuidadoras que hablen español. Si quiere aplicar para trabajar como cuidadora, llame al (301) 355-6578. Pida hablar con Elfy Amaya.

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